miércoles, 9 de mayo de 2018

Se siente, se oculta || Original

Sí, sí duele.
Por supuesto que duele.
Y duele mucho,
pero es más fácil ocultar las debilidades del corazón de
las excentricidades y desventuras de este mundo podrido.

Sí, sí lloro.
Por supuesto que lloro.
Todas las noches del año,
en la desnudez de mi cuarto,
en la soledad de la cama.
Sobre el frío de la almohada.

El pecho arde,
arde sin contemplaciones.
La garganta aprieta, 
hace que falte el aire.
La herida abierta palpita sangre, 
drena el último vestigio de vida en cada gemido agonizante y sufrido en silencio.
El alma duele,
duele como sólo el alma puede doler.


Sí, soy humana y quiero ser amada como cualquier otro,
pero a veces el mundo es demasiado despiadado
y es más fácil ocultar la carne, esconder las heridas, recubrir lo frágil
y mostrar a la vista de todos un metal pintado sobre la piel marchita,
como el maquillaje intacto de un actor de teatro.

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